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Casi a la misma hora, unos en Barcelona y otro en Madrid.  Los primeros han formado, finalmente, un Govern que “obliga” al Estado a levantar la aplicación de un 155 laxo, ineficiente e inoperante.  El segundo, jurando un cargo logrado con el amparo de unas leyes y normas claramente mejorables para el ejercicio de una plena democracia, empezaba el pago de las prebendas del servicio que le habían prestado los grupos parlamentarios que, mas que apoyar una moción, mercadeaban con sus propios intereses abonando las ansias de poder del personaje que desde hoy dirigirá las políticas de este país a imagen y semejanza de un proyecto de “higiene democrática”.

 

Los primeros, envalentonados por la debilidad del futuro nuevo Gobierno, la multiagrupación de siglas que lo avalan y la vanidad y ambición del máximo protagonista del futuro mas cercano, no han tardado ni un segundo en reafirmar que su principal objetivo es el de “asumir el compromiso de avanzar de acuerdo con el resultado del 1-0, construir un estado en forma de república”.  Y lo hacen porque es lo que quiere esa parte de ciudadanos movilizados constantemente, con la fiscalización que hacen al Govern los “vigilantes de la ANC” y la espada que pende desde el púlpito de los miembros de la CUP.

 

El segundo, nervioso por haber logrado con un “golpe democrático” lo que no logró en las urnas, por haber llegado a la cima sin ni siquiera ser diputado del congreso y con las “mágicas y secretas” promesas que solo él conoce y que con toda seguridad ha hecho a todos y cada uno de sus “avalistas” en el congreso, tiene enfrente la ingente tarea de, primero, formar un Gobierno que no contentará a nadie, plagado de muchas dudas y pocas certezas; segundo, sacar una “chequera” para satisfacer el pago de los servicios prestados por sus fiadores en forma de “una plurinacionalidad podemita”, unas “nutritivas enmiendas peneuveistas a los presupuestos” y muchas dosis de “empatía con los independentistas catalanes”; y tercero, torear e intentar gobernar con unos presupuestos contra los que el propio Sánchez arremetió porque “no eran creíbles, atacaban al Estado del Bienestar y no defendían ni a las mujeres, ni a los trabajadores, ni a los parados, ni a los jóvenes.”.

 

Los primeros, los que han formado un Govern “legal”, siguen con la matraca de los últimos años, vuelven a insistir en la “denuncia del estado represor” que culminó su obra con “el brazo ejecutor del 155 y su golpe a la democracia”, pobre argumentário para unos Consellers que tendrían que serlo de todos y no solo de unos cuantos. Mal acaba lo que mal empieza, no suele fallar este proverbio.

 

El segundo, a la vista de su anunciada “hoja de ruta” iniciará su mandato con medidas urgentes (que Dios nos coja confesados), período de estabilización (madre del amor hermoso) y convocatoria de elecciones (tranquilos que prisa no tengo).  Esperemos que aquí no se cumpla el anterior proverbio, porque si no...

 

Y mientras, los que no estamos por la independencia de Cataluña, los que queremos seguir siendo catalanes y por tanto españoles, lo que no comulgamos con los inmediatos proyectos del nuevo Govern, ese que no representa a todos los ciudadanos, seguimos haciendo nuestro camino.  La construcción de un “botón rojo”, que en caso necesario pueda ser usado, no es tarea fácil, todo lo contrario.  Hay una complejidad legal que la hace difícil pero no imposible.  Pero por ello y con ese objetivo estamos trabajando.  Lo hacemos desde la humildad, lejos de los focos y cámaras, lejos de la mercantilidad del proyecto (eso lo dejamos para otros actores), encerrados en nuestras salas de máquinas, sacrificando tiempo, energías y hasta vida familiar.  Pero los frutos van llegando, poco a poco, recompensando esos esfuerzos.  Algo de esto se contará en la próxima Asamblea de la Asociación Somos Tabarnia del próximo día 8. 

 

Espero que esta Asamblea sirva como un aglutinador de esfuerzos a traves de todos sus miembros, de todos sus socios; que se erija como el faro que este movimiento está reclamando y del que carece en la actualidad; que acoja y transversalice todos los sentimientos, indistintamente de ideologías pero unidos por un mismo fin.  Entre todos debemos hacer que esto funcione, dar respuesta a lo que nos enfrentamos.  Tenemos que actuar como si fuésemos piezas de ajedrez, perfectamente sincronizadas, todas a una: los peones (con su lento pero imprescindible avanzar), las torres (con su movimiento unidireccional), los caballos (grandes saltadores de obstáculos), los álfiles (como garantes de la transversalidad) y todos ellos, con su empuje y respaldo, dando cuerpo a un movimiento que ha empezado a andar y ya nada lo detendrá.  Solo faltan los Reyes en el tablero.  Puede que esta semana próxima se completen las fichas en el tablero.  Tabarnia, la 18º Comunidad, el freno al independentismo o como quiera que acabe llamándose necesita de todas las fichas, desde los Reyes hasta el mas humilde de los peones.  Porque la partida ya empezó y no podemos quedarnos sin participar, solo por eso, ya merece la pena ser Tabarnés.

 

 

 

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